Nashville Sound/
Country-pop
Los años
Cuarenta fueron muy buenos para la Música Country: surgieron estilos
como el Western Swing y el Bluegrass,
y el Honky Tonk, que ya estaba presente
desde antes, comenzó a tener un éxito muy importante. Pero el
advenimiento de la década de los Cincuenta y sobre todo, de un nuevo
sonido, el Rock And Roll, significó un duro golpe para nuestro estilo
musical. El Rock And
Roll,
o Rock'n'roll o simplemente Rock fue más que un nuevo estilo musical:
se convirtió en un evento sociológico que hizo que el público
blanco que escuchaba Country se mezclara con las audiencias de raza negra
que prefería el Blues, derribando barreras raciales y musicales.
Pronto todo fue Rock y las ventas
y popularidad de muchos exitosos artistas cayeron estrepitosamente. Algunos
sabiamente se acercaron al sonido rocanrrolero y mezclándolo con toques
de Country idearon un sonido llamado Rockabilly
-Johnny Horton, Rose Maddox, Wanda Jackson, entre muchos-. Pero
muchos
otros no lograron o ni se atrevieron a esa transición y los productores,
al ver mermadas sus arcas, decidieron buscar un sonido alternativo que atrajera
a públicos mayores. Aquellos artistas country que en años anteriores
se habían destacado interpretando Country más tradicional, dejaron
de lado sus sombreros y trajes de cowboy y los cambiaron por sofisticados
smokings o lujosos vestidos. Cambiada la presencia, la música fue el
siguiente paso: las pequeñas bandas country fueron reemplazadas por
enormes orquestas con muchos violines y vientos, mientras que suaves coros
- especialmente el cuarteto The Jordanaires y el grupo vocal The Anita Kerr
Singers- subrayaban la voz del vocalista. Se buscaba una perfecta dicción
del cantante y se evitaba todo tipo de acento, o sea que todo aquello auténtico
que la Musica Country había tenido se fue diluyendo poco a poco. Eso
sí, de vez en cuando algún toque de guitarra a pedal o pedal
steel guitar daba lentamente el toque country. La Música Country
dejó de sonar como Hank Williams para acercarse al sonido de Henry
Mancini o Ray Conniff y si bien los puristas pusieron el grito en el cielo,
comenzaron a venderse millones de discos de este nuevo estilo country para
alegría de Chet Atkins en RCA Victor y Owen Bradley en MCA Records,
los dos cerebros detrás de este producto que pasó a denominarse
Nashville Sound. Patsy Cline, Eddie Arnold, Red Foley, Brenda Lee,
Glen Campbell, Bobby Goldsboro, entre otros, fueron estrellas
del
Nashville Sound que pasaron a gozar de una fama internacional con éxito
tras éxito. Comenzados los años Setenta, el sello Columbia se
unió a esta exitosa fusión de pop con elementos country y el
resultado fue el surgimiento vertiginoso de estrellas como Charlie Rich -Behind
Closed Doors, The Most Beautiful Girl, entre otros- y Lynn Anderson,
famosa por su éxito internacional Rose Garden. 
En la nueva década,
ya que el sonido comenzó a ser más sofisticado, se evitó
el rótulo Nashville Sound y se acuñó uno nuevo
denominado Countrypolitan o Country Cosmopolita, para dar una idea
de un nuevo sonido, pero era sencillamente más de lo anterior, pero
sonando mejor. Intérpretes que en una época se habían
caracterizado por un estilo country más auténtico, no pudieron
evitar ser atraídos por los millones de dólares que llegaban
a las empresas discográficas, así como no pudieron desconocer
la popularidad internacional que el sonido Countrypolitan podía darles.
Este cambio drástico de estilo les trajo una segunda e insospechada
ventaja: una vez que el público internacional hubo descubierto a gente
como Ray Price o Charley Pride, los compradores se avocaron a comprar, escuchar
y redescubrir el previo sonido realmente country de estos artistas.
Reaccionando a tanto sonido pop en el country, surgieron artistas como Willie Nelson, Waylon Jennings, Johnny Cash, Kris Kristofferson, David Allan Coe, los Glaser Brothers y muchos más, con un movimiento que fue denominado Outlaw (Renegado), mezclando sonidos Honky tonk, Country Rock y Rock Sureño, y que logró ponerse en el bolsillo a todos aquellos que ya estaban hartos del pop-country.
Pero pasado el
furor de los Outlaws, el Country Pop -que así pasó a llamarse-
volvió a atacar. Artistas que fueron muy country
,
comenzaron a buscar mayor proyección internacional nuevamente mezclando
Country y Pop. Los más exitosos en este nuevo pero viejo experimento
fueron, sin duda alguna, Kenny Rogers, Anne Murray, Eddie Rabbitt, Crystal
Gayle, Barbara Mandrell, Lee Greenwood, Dolly Parton, Juice Newton, T.G.Sheppard,
Mickey
Gilley,
John Denver, entre muchos otros. Algunos intérpretes llegaron a impregnar
su música de tanto pop, que se hacía difícil considerar
a algunas de sus canciones como Música Country. Como ejemplo, recordemos
el clásico "Lady", compuesto por Lionel Ritchie
e interpretado por Kenny Rogers, que llegó al primer lugar de las listas
Country de Billboard por una semana, mientras que se mantuvo seis semanas
en el tope de las listas Pop.
A fines de los
años Ochenta y comienzos de los Noventa surge el movimiento llamado
Neo-Tradicionalismo, que al igual que los Outlaws en los Setenta, quizo contrarrestar
tanto invasión pop en el género country. Así, artistas
como Ricky Skaggs, Dwight Yoakam, Randy Travis, Ricky Van Shelton, Highway
101, Rodney Crowell y muchos otros, se dedicaron a la tarea de llevar a nuevos
públicos el Honky Tonk, Rockabilly, Western Swing, Western, Rock Sureño
y todos los demás subestilos de Country Music dejados de lado por el
Country-Pop. Pero a fines de los Noventa, el péndulo vuelve a oscilar
hacia el otro lado y nuevamente arremete el Country-pop. De todos modos, hoy
en día hay más público, más
radios
y por consiguiente, más mercado para casi todos los subgéneros
de la Música Country. Hoy en día, este Country-Pop está
representado por artistas como Shania Twain, Faith Hill o LeAnn Rimes, o grupos
como Lonestar o Rascal Flatts.
Es de suponer que esta pulseada entre lo más pop y lo más tradicional seguirá por muchos, muchos años más y esperemos que esta contienda traiga como resultado una sana competencia que dé como resultado lo mejor de los dos mundos.
Raúl J. Tejeiro