Patsy Cline

Considerada una de las más grandes vocalistas de la música country y pop de todos los tiempos, Patsy Cline ha construido un mito a partir de su prematura muerte acaecida en un accidente aéreo cuando contaba con tan solo 30 años de edad. Pero lo llamativo del caso es que ese mito fue construido con apenas 8 años de carrera y 104 canciones en su haber, lo cual estuvo arraigado en una personalidad cautivante y una voz melodiosa, pletórica de tonos altisonantes, que marcaron su personal estilo.
Patsy Cline nació en la ciudad de Winchester, un 8 de setiembre de 1932. Su madre se llamó Hilda Hensley Patterson y su padre Samuel Lawrence Hens, quien ya tenía dos hijos de un anterior matrimonio. A la edad de 8 años Patsy (a quien la apodaban Ginny) había aprendido a cantar, bailar (admiraba a Shirley Temple) y a ejecutar el piano (no por solfeo, sino de oído). En plena adolescencia comienza a cantar en coros de la iglesia, y poco tiempo después lo hace en clubes nocturnos junto a una banda local llamada “The Kountry Krakers”. A los 13 años le detectan fiebre reumática lo cual le generaba muchas molestias físicas durante sus actuaciones (palpitaciones intensas, dolores de gargante, fiebre, etc). En 1948 gana un concurso de canto que la motiva a viajar a Nashville con solo 16 años para probar suerte, en lo que representaba un nuevo intento por trascender de una soñadora adolescente. Si bien permaneció en esa ciudad hasta los 22 años, no había logrado tener buena repercusión ni pudo firmar contratos con los principales sellos, por lo que regresó decepcionada a su terruño natal. En 1953 se había casado con un magnate de la construcción llamado Gerald Cline, de quien se separa en 1957 pero del cual toma su apellido y le agrega el diminutivo de Patterson (Patsy) a sugerencia de un amigo personal llamado Bill Peer, quien le ayudó en los inicios de su carrera.
En 1954 firma un primer contrato con el sello Four Stars, con el cual logra despegar su carrera solista, pero a costa de tener restringida la posibilidad de incorporar nuevos materiales y la obligan a interpretar un repertorio con el cual Patsy no estaba nada cómoda. Los ingresos hasta entonces eran muy bajos, y para ayudar a su madre viuda (su padre falleció en 1956 de cáncer de pulmón) Patsy comienza a trabajar en varios oficios: ayudante de cocina, camarera (junto a su madre), y asistente en un pequeño comedor de la terminal de ómnibus Greyhound.
Su deseo de triunfar en la música no había claudicado, y la primera gran aparición fue pocos meses antes de su separación matrimonial, en el show televisivo de Arthur Godfreys “Talen Scouts”, donde gana un certamen musical con su primer gran hit “Walkin’ After Midnight”, una canción escrita por Don Hecht y Alan Block, de la cual el sello Four Stars se había negado a editar. En esos meses conoce al que sería su segundo esposo: Charlie Dick, con quien se casa ese mismo año, y con el cual tendría dos hijos: Julie (1958) y Randy (1961).
Una vez terminado su vínculo con el sello Four Stars, su carrera es manejada por el productor Owen Bradley, quien junto a su hermano Harold, estaban a cargo del sello Decca Records. Es Bradley quen direcciona un nuevo estilo para Patsy, el cual transitaba entre el rockabilly y el country, llevándolo hacia acordes más cercanos al pop, lo cual se ve reflejado en los atuendos de ropa más formales, y dejando de lado las vestimentas vaqueras que mostraba Patsy en sus primeras presentaciones. Se avecinaba una nueva etapa de la industria musical en Nashville que marcaría el rumbo de las nuevas figuras que surgirían a partir de entonces.

Entre 1955 y 1960 Patsy Cline había grabado 51 canciones, muchas de ellas de estilo rockabilly (siguiendo las tendencias de Wanda Jackson y Brenda Lee), pero solo una (“Walking After Midnight”) había alcanzado los primeros puestos del chart pop. Es precisamente de la mano de Bradley donde Patsy comienza a dar el gran salto musical de su carrera, lo cual se traduce en una primera presentación en el Gran Ole Opry hacia el año 1958. En sucesivas presentaciones en el Opry, el éxito alcanzado la entronaría como la nueva reina de la música country, tomando así el lugar que ocupara la legendaria Kitty Wells.

De su nuevo repertorio surgen fantásticas interpretaciones tales como “I Fall to Pieces”, tema que alcanza el puesto n° 1 del chart country y el n° 12 del chart pop. Para entonces, la década del ’60 se había iniciado con importantes cambios desde lo musical, imperando arreglos y orquestaciones que permitían un mayor lucimiento a los artistas, aunque se perdía el carácter intimista de muchos intérpretes. No fue de extrañar que Bradley introdujera a The Jordaniers, como coro de varias canciones de Patsy, quienes ya estaban trabajando exitosamente con Elvis Presley.
Otra innovación fue el acompañamiento orquestal con muchos violines de tono lastimero y contados toques de steel guitar que fortalecían el carácter sentimental de las letras que cantaba Patsy. Si bien estos cambios estaban más vinculados al pop, la introducción de excelentes músicos de sesión de Nashville (el guitarrista Hank Garland, el pianista Floyd Cramer o el baterista Buddy Harmon) hacía de Patsy Cline una excelente intérprete que podía coquetear tanto con el pop como con el country sin demasiadas dificultades.
Este estilo fue emulado por muchas intérpretes tiempo después, como es el caso de la cantante canadiense K.d. Lang en su álbum Shadowland (1988), el cual fue producido precisamente por Owen Bradley. A inicios de los ’60 la figura de Patsy Cline comenzaba a hacerle sombra a la ya consagrada Brenda Lee (también producida por Bradley), con quien compartía un estilo musical similar, aunque en el caso de Lee su éxito estaba dirigido a un público más adolescente, en tanto el de Cline tenía muy buena repercusión entre los adultos. Y a pesar de tener mucha orientación pop, las canciones de Patsy lograban ubicarse siempre entre los top ten del chart country, aunque solo entre los top 40 del chart pop.
No obstante, en 1961 las interpretaciones de los temas “Crazy” (escrita por Willie Nelson) y “She’s Got You”, alcanzan los primeros puestos en ambos charts y la catalputan definitivamente a la fama internacional.

Este éxito tuvo un doble mérito para Patsy, ya que previo a las grabaciones había sufrido un importante accidente automovilístico en Nashville, del cual tardó varias semanas en reponerse y por el que casi pierde la vida. Dicho accidente dejó secuelas en su frente, de ahí que en el futuro utilizara pelucas y maquillajes que le disimularan la cicatriz.
Mientras estuvo internada, Patsy escuchaba música por la radio y una de esas tardes oye a una joven que se presentaba en el show de Ernest Tubb, interpretando una de sus canciones: “I Fall to Pieces”, la cual le era dedicada precisamente a Patsy.
Fue sin lugar a dudas una excelente interpretación. El nombre de la joven era la hasta entonces ignota Loretta Lynn. De inmediato Patsy llama a la radio y pide que le lleven a Loretta a su cuarto para conocerla. Luego de un encuentro emotivo, nace una gran amistad entre ellas. Sin embargo, el sino trágico de los accidentes parecía perseguir la vida de Patsy. En 1963, tras actuar en un show benéfico, fallece en un accidente aéreo cuando volaba desde Kansas City, en un avión que se estrella en la localidad de Camden, perteneciente al estado de Tennessee. Horas antes de tomar el vuelo, Patsy había sido invitada por su joven amiga Dotty West a regresar en auto, pero como ya tenía el billete aéreo reservado, prefirió cumplir con el vuelo. En dicho accidente también fallecen Hawkshaw Hawkins, Randy Hughes y Cowboy Copas.


La muerte la encuentra a Patsy Cline en un momento de su carrera donde aún no había alcanzado su techo musical, pero que indudablemente generó desde entonces un fenómeno singular, ya que su imagen y sus discos comenzaron a expandirse de manera impresionante hacia regiones donde incluso no había tenido gran suceso. Las ventas se multiplicaron por doquier, llegando los temas “Sweet Dreams” y "Faded Love” a los primeros puestos, e incluso aparecieron grabaciones a dúo junto a Jim Reeves (muerto también en un accidente aéreo), cuando nunca antes habían grabado juntos.
En 1964 los temas “Anytime” y “He Called Me Baby” logran los primeros puestos del ránking de música country. En 1973 se le rinde un merecido homenaje al ingresarla al Country Music Hall of Fame. Su recuerdo se vio reflejado también en el cine, a través de la película Sweet Dreams (1985), dirigida por Karel Reisze interpretada por Jessica Lange.
Como corolario, podemos decir que Patsy Cline fue la primera mujer en triunfar en un ámbito tan masculino como el de la música country; fue a su vez una de las expresiones más importantes del crossover musical de entonces, su influencia fue decisiva para la carrera musical de artistas como Loretta Lynn y Reba McEntire, y casi sin proponérselo, dejó una huella importantísima que al día de hoy las nuevas generaciones de cantantes femeninas continúan intentando emular.

 

Colaboración enviada desde la República Argentina por el Dr. Jorge Alonso - agosto, 2006.

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